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CRIOCIRUGÍA O CRIOTERAPIA EN MEDICINA VETERINARIA


Dr. Fernando A. Fogel

Criocirugía O Crioterapia En Medicina Veterinaria

La criocirugía o también denominada crioterapia, crioblación o terapia de crioblación es un tratamiento de invasión mínima que consiste en el uso del frío intenso para congelar por medio de nitrógeno líquido o gas argón y por lo tanto destruir el tejido descompuesto, incluyendo algunas células cancerosas. Si bien los términos crioterapia y crioblación se utilizan de manera indistinta, la palabra criocirugía es la más indicada para referirnos a la crioterapia que se realiza de manera quirúrgica y abierta (es el método más utilizado en medicina veterinaria). El tratamiento de criocirugía en dermatología permite el fluido de nitrógeno líquido en el interior de un aplicador, desarrollando un intenso frío que entra en contacto con el tejido afectado. Cuando la lesión se encuentra ubicada bajo la superficie de la piel debe ser utilizada una sonda de terapia o un aplicador similar a una aguja; existen algunos casos en los cuales se necesita la realización de una incisión quirúrgica. Puede utilizarse la criocirugía en dermatología y para el tratamiento de variadas afecciones tales como: - Los tumores en la piel, sean benignos (papilomas, fibromas) o malignos (carcinomas, fibrosarcomas, mastocitomas). - Las lesiones precancerosas que se encuentran en la piel (perros y gatos despigmentados con queratosis actínica debido a la luz solar). - Nódulos subcutáneos sean benignos o malignos. Beneficios de la criocirugía en diversos tratamientos El tratamiento con crioterapia produce mucho menos dolor tanto durante como después del procedimiento. La criocirugía en dermatología resulta mucho menos traumática que la cirugía abierta, limitando el daño de los tejidos normales. En muchos animales no es necesaria la anestesia para poder efectuar el procedimiento, esto minimiza los riesgos. Algo de historia La aplicación del frío para tratar diferentes patologías es un método tan antiguo como la propia medicina de Hipócrates (quien para reducir la inflamación recomendaba la aplicación local de frío) o de Galeno (el cual descubre las propiedades analgésicas locales del frío al disminuir la sensación dolorosa). A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se comienzan a aplicar criógenos (oxígeno líquido) para tratar lesiones dermatológicas específicas, y en la segunda parte del último siglo se empieza a utilizar esta técnica para tratar lesiones no dermatológicas y se desarrollan nuevos utensilios para la aplicación como los criodos, aerosoles y pirómetros. Hoy se considera como un procedimiento sencillo, barato y rápido y eficaz para tratar diferentes lesiones susceptibles. Cómo actúa la criocirugía? La aplicación de frío (de forma controlada) sobre una lesión, correctamente diagnosticada, durante un tiempo y con una profundidad apropiados provoca la eliminación eficaz de dicho tejido seleccionado. La acción del frío provoca la destrucción (necrosis) de los tejidos seleccionados, mediante el proceso de congelación celular y vascular. A nivel celular: roturas de la membrana, daño por los cristales de hielo, desnaturalización de las proteínas y deshidratación celular; y a nivel vascular: alteraciones de la microcirculación que desencadena isquemia celular. Al congelarse la piel a temperaturas subletales para la célula se produce una liberación de histamina que desencadena inflamación local y separación entre la epidermis y la dermis, dando lugar al cabo de unas horas a una ampolla que puede ser sanguinolenta. La lesión celular más incisiva está condicionada por la congelación y descongelación, de forma que cuantos más ciclos de congelación y descongelación realicemos mayor lesión celular producimos. Esto es independiente de que el tiempo total de aplicación de la congelación / descongelación tenga que ser específico y adecuado para cada tipo de lesión a tratar. Cuando la piel se congela ligeramente, la dermis no sufre lesión por lo que la ampolla que se producirá a las 24 horas será epidérmica y puede romperse espontáneamente a las 48 horas sin dejar cicatriz, ya que la membrana basal permanece intacta. Macroscópicamente, lo que observamos al aplicar el criógeno sobre la superficie es lo siguiente: el tejido se congela y se forma una bola de hielo que se observa de color blanco. Se deben realizar varios ciclos completos de congelación-descongelación, según el tipo de lesión, localización, tamaño, superficie hiperqueratósica, etc. El más utilizado es el nitrógeno líquido, por su gran capacidad de congelación porque permite el tratamiento de lesiones benignas, premalignas y malignas además de su facilidad de uso, su disponibilidad y su bajo precio. En la actualidad no solo se utiliza en la superficie de la piel sino que también se utiliza la criocirugía en el tratamiento de tumores ubicados en otras partes del cuerpo, tales como los riñones y los huesos, entre los cuales se incluye la columna vertebral, los pulmones y mamas.

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