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Real Sociedad Canina de España


La Real Sociedad Canina de España (RSCE) afirma que la Ley de Bienestar Animal, actualmente en tramitación parlamentaria en el Senado, reconoce el papel de los criadores responsables, al considerar sus prácticas como una parte de la estrategia para terminar con el maltrato y el abandono.

Frente a ellos, existen los traficantes de cachorros y criadores sin escrúpulos movidos solo por el lucro económico y que están lejos de esas estrategias de selección y mejora. No es un tema menor: solo en Europa, cada año 2,4 millones de cachorros son objeto de transacciones ilegales, según la Fédération Cynologique Internationale (FCI), la federación canina más grande del mundo cuyo único miembro en España es la RSCE.

Para combatir esta lacra, la RSCE aporta 10 consejos para diferenciar a los buenos criadores de cachorros de los irresponsables sin escrúpulos.

1 Si el criador responsable vende perros de raza, criará una o muy pocas razas. Cada raza canina tiene un temperamento -carácter- y una morfología -físico- específico que hay que conocer bien. Hay variedades que necesitan más ejercicio, otras son estupendas para el hogar… Si un criador ofrece una gran variedad de razas, con cachorros siempre disponibles y de las que están más de moda o son más demandadas, probablemente estemos ante un tratante sin escrúpulos.

2 El criador ético proporcionará al comprador amplia información sobre el animal, Qué necesita el perro, en qué entorno va a sentirse más feliz, cuántas veces hay que pasearlo, qué hacer para mejorar su temperamento. Si el criador responsable trabaja con una raza, conocerá al dedillo todo sobre la misma. Por contra, el criador no responsable aportará una información genérica, en el mejor de los casos, impersonal y sin ánimo de establecer un vínculo con los nuevos propietarios..

3 Además, el criador responsable aportará una dossier informativa, incluyendo la cartilla de vacunación, el pedigrí si procede, consejos sobre ejercicio y nutrición y las pruebas de salud más importantes hechas a los padres.

4 El buen criador llevará a cabo una selección y control minuciosos de sus perros para la cría, a través de las correspondientes pruebas médicas y genéticas. Es decir, qué perros son más idóneos a la hora de cruzarlos para su reproducción.

5 Un criador responsable bombardeará a preguntas al interesado. Si serán buenos tutores, si viven en un entorno adecuado, si saben algo de la raza que van a adquirir… cualquier duda es poca ante el hecho de verificar cuán responsable es el comprador. En cambio, los traficantes de perros solo estarán interesados en cerrar la venta.

6 Los buenos criadores suelen tener lista de espera y no les importa recomendar otro criador -es más, lo harán proactivamente- si creen que el interesado precisa de otra raza canina o no puede esperar el tiempo necesario. En cambio, los criadores poco escrupulosos suelen tener mucha oferta, como si los cachorros fueran objetos, y si el comprador no muestra suficiente interés en las razas disponibles tratarán de convencerlo para que cambie de idea, admitiendo incluso el regateo en el precio convenido.

7 Un criador profesional insistirá al futuro propietario que acuda a por el perro al lugar de cría, casi siempre su propio domicilio, donde no tendrá problemas en enseñarle las instalaciones, las condiciones de crianza y, sobre todo, a la madre y a los demás cachorros de la misma camada. El criador no responsable hará justo lo contrario: no mostrar el centro de cría ni a los padres y los demás cachorros de la camada, probablemente para no revelar las condiciones en que el cachorro ha sido criado.

8 Un buen criador no se separa del cachorro hasta pasadas ocho semanas y en ocasiones diez o doce, entregando sus ejemplares identificados con microchip y con el programa de vacunación y desparasitación que corresponda para su edad según su propio veterinario. El mal criador querrá desprenderse del perro lo antes posible e incluso argumentar que es mejor que sea el propietario quien afronte todo el proceso de vacunación e incluso la implantación del microchip.

9 Cada vez más criadores responsables aportan un contrato o documento de compromiso entre el criador y la nueva familia del cachorro para garantizar el bienestar del mismo y el compromiso con su adecuado desarrollo, además de plasmar todas las condiciones de venta, entrega, garantías sanitarias, etc. algo que prácticamente ningún criador poco escrupuloso está dispuesto a hacer.

10 El criador ético no tendrá problemas en volver a hacerse cargo de uno de sus cachorros en caso de problemas que no se puedan superar: un cambio en la vida del propietario -que pierda el trabajo, que se traslade de vivienda, que se vea incapaz de garantizar los cuidados mínimos-. El mal criador no aceptará recibir de vuelta el cachorro e incluso culpará al tutor de la situación creada.

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